Recuerdo la vez que peor lo he pasado nunca.
Supongo que no volveré jamás a sufrir así. Espero no llegar otra vez al límite que hay entre la locura y la más absoluta destrucción. La próxima vez, caeré en la laguna del caos, las algas se me enredarán en los tobillos, y mi cadáver se pudrirá en la arena húmeda y rodeado de agua viciada y embarrada.
Puedo más o menos recordar lo que pasaba por aquel entonces, pero por alguna razón no recuerdo un motivo especial (tal vez sea mejor así, autoprotección inconsciente, o no). Puedo visualizarme a mí, en mi habitación, raquítica y de repente, silenciosa. No puedo sentir ningún latido, no puedo moverme.
Sé que por esos días todo era asqueroso, repugnante y marzo. Puedo ver cómo me levanto, miro los trozos de papel destrozados en el escritorio y después contemplo mi cuerpo en el espejo y sólo veo un cuadro de Bacon. Me viene un olor extraño a la nariz, que no he vuelto a oler ni sé lo que es.
No acude a mi mente ninguna causa específica. Sólo me acuerdo de que estaba sola, inmensamente sola. Que estaba muerta. Que no me importaba estarlo.
Después, me oigo desde los oídos de mi hermana. Alguien llora y grita en el baño. No quiero entrar. Estoy asustada.
-¿Paula?
La veo dentro de la bañera, desnuda, encogida y hecha una insignificante bolita, totalmente empapada, histérica y de color azul. Rota.
No puedo recordar mucho más, se me están empapando los ojos, quizás debería parar, pero siempre me quedo en este punto sin saber seguir. O sin querer.
...
Algo pasó entonces, no sé el qué. Hay mucha agua por todas partes. Estoy congelada. Algo se está avalanzando sobre mi espalda y me aplasta. Grito.
...
Mi madre. Mamá. Ella mira, ella quieta, ella y una toalla.
...
Aparezco en la habitación, metida en el pijama de terciopelo verde de Andrea. Entra luz anaranjada por una rendija de la ventana, ya deben haber encendido las farolas. Estoy caliente, como las manos cuando abrazas una taza de café. Mis pies están congelados, y mi pelo un poco húmedo. Me pregunto si estoy ya muerta. Cierro los ojos y me vuelvo a dormir.
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