martes, 28 de junio de 2011

Russian red

Hago las maletas. Todo está lleno de ropa esparcida. Las sábanas están sucias de buen sudor y parece que cada uno de los objetos está justamente en el lugar de al lado del correcto. Me voy, y es extraño. Vuelvo, pero es extraño.
Puedo recordar las primeras semanas y meses que estuve aquí. Lo horrible que todo me parecía y cómo echaba de menos mi casa. Sólo pensaba en irme, hacía viajes de muchas horas sólo para estar un di...........
no hay manera

sábado, 18 de junio de 2011

viernes, 17 de junio de 2011

tu luna llena

Tal vez haya escuchado en una hora doce veces la misma canción. Le voy a cobrar a tus labios tu mirada. Así le llamábamos como con complicidad, como si el título nos lo hubiéramos inventado nosotros. Aún no la he escuchado ni una vez entera. Empieza una, otra, otra vez... Triste, pero hermosa. Así debe ser.
No sé por qué siento la imperiosa necesidad de escribir si a los dos segundos de comenzar ya no sé qué decir.
Hasta mañana.

jueves, 16 de junio de 2011

Es demasiado (i)real

No soy capaz de acabar la película, el bollo que me como (chocolate, ya saben, para animar el cuerpo) sabe a bacterias entre los dientes. El exterior se torna el destello del sol reflejado en la concha de una nauseabunda cucaracha.
Qué hacer, a dónde llegar. Infinito autodesprecio, intolerancia y desesperanza.
Ya tengo miedo hasta de imaginar o soñar, pues siempre viene acompañada de una inmediata, tardía, destrucción al fin y al cabo. Destrucción.
Ya mi madre me decía de pequeña: ¡Niña! Te duele la cabeza por los nervios.
Y ahí están todos mis nervios, mis emociones, en el centro de la frente, porque si ya en el estómago esas víboras te impiden pensar con claridad, imaginen en la cabeza.
Poco que decir. Mucho que expresar.

miércoles, 15 de junio de 2011

Un poco de sur... para poder ver el norte... (canciones de un verano que empieza en eclipse lunar)

Una de las razones por las que más adoro mirar e interpretar cuadros es porque un buen artista sabe pintar espejos que reflejen al espectador, sus hondas entrañas. Cada cuadro tiene una sola razón por la que pintada, un sólo propósito. Puedes ver miles, ninguna cierta. Puedes ver lascivia, los siete pecados capitales juntos, el amor maternal de las tiernas hembras, el valor del guerrero en cualquier color o forma de nube singular... Todo está tan impregnado de historia, de secretos, de instantes, de confesiones... Ahí está lo que me conmueve del arte, y por el que espero entregar mi vida entera en su dedicación. Su superioridad, sobre algunas otras artes en mi corazón, por la dificultad que conlleva atrapar un todo en un lienzo inamovible, inalterable por los siglos de los siglos. Lo que nos intentan regalar. La verdad de alguien a quien no hemos jamás conocido. Son tan hermosos.
Lo que más suelo ver en los cuadros es lascivia. Es sexualidad en forma de mujer ondulante. Pecadora. Natural. Hermoso pájaro de colores encerrado en una jaula de oro, en su cuerpo de plata. Me da lástima Venus saliendo del mar. La virgen María de cabellos rizados y rubios derramándose por su frente compungida de dolor. La presión de las medias, los corsés, los enormes faldones sujetando los cuerpecillos de aquellas bellezas ya podridas envueltas en la oscuridad del lienzo para que su rostro sereno y artificial sobresalga entre las tinieblas de acuarela.
Siento una inquietud visceral, parece que hasta los pulmones desean salir y saltar y olvidarse de que me pertenecen. No quiero que nada me pertenezca, sentir esa responsabilidad. No me gusta pertenecer a nadie. No quiero pasados mañana. Odio atarme, sacrificar mis risas en un engaño, en disfraces de no dañar a nadie. Necesito encontrar el norte, el sur, lo que sea. Es importante para mi bienestar el saber cuál es el equilibrio de las cosas, cómo darlo para que hacer feliz a los demás no me haga infeliz.
Tantas cosas en las que debo crecer.

martes, 7 de junio de 2011

Tormentas eléctricas cerebrales y veraniegas. (cuando el verano nunca llega y la primavera ya se ha ido)

motocicletas, vacaciones, otoño.
si fueras una palabra, ¿cuál serías?
Yo no lo sé
yo no sé lo que soy, ni lo que seré.
No puedo esperar nada de este trozo de huesos y vasos sanguíneos.
Soy un ente más. Una gota, una hoja de sauce, cayendo desparramada como una cascada de lágrimas.
No soy más que nada.
Todo, todo a nuestro alrededor es algo que gira y da vueltas. Todo está perfectamente calculado para parecer loco. Para parecer un círculo de lo efímero que rueda hacia la eternidad, hacia la muerte inmediata del instante.
Soy un círculo más, un círculo que se empeña en mutilarse y clavarse punzones en uno de los lados para extenderse en linea recta, aplastado. Con principio y final.
Eso es lo que falla, nuestra innata perversión para pincharnos los ojos, abnegados en lágrimas y sangre. Desgraciados por voluntad.