Me gusta cuando Chor me cuenta cómo seremos, sacándose de la cabeza de repente nuestras figuras, un poco distintas a cómo son ahora, quizás con los ojos más reposados, y juega con ellas para hacerme soñar. No me cuesta imaginar lo que él va improvisando, pues todo se ve muy nítido, como si de verdad estuviéramos ya viviendo la vida que en sus historias me promete, o al menos la que nos prometemos vivir algún día, a cambio de los momentos que nos estamos perdiendo por estar separados el uno del otro. Nos conocemos desde hace apenas un año, ni siquiera eso, pero él ha provocado en mí un cambio descomunal. Soy capaz de amar a alguien, de pensar en cómo puede estar y en cómo ayudarle si lo necesita. Puedo comprometerme por amor, y no por compromiso o ataduras estúpidas y agobiantes creadas por el miedo y esta sociedad opresora, lo más complicado de comprometerse, en mi opinión. Chor me enseña tantas cosas. Si alguien leyera ésto a parte de él diría, ay, ojalá lo conocierais, pues comprenderías por qué alguien puede enamorarse de él de esta manera tan serena y viva al mismo tiempo.
Deberíais verlo cantar, con sus camisetas negras y su sonrisa de estar disfrutando de verdad, ésa que tan sólo se le dibuja con Extremoduro, Bunbury o Héroes del Silencio. Le encantan. También le encanta imaginar cosas, es muy soñador, aunque de una forma distinta a mí, siempre tiñéndolo todo de su característica manera de esperar tan estoica, propia de él. Le gusta mucho leerse los libros de golpe, al contrario de como te enseñan tus padres, para disfrutarlo todo de una vez para impregnarse de él. Le gustan los libros que le recomiendo y las series de mafias o de familias tipo Los Corleone. Le gustan los códigos de honor, las familias, el respeto, la justicia y las normas no explícitas.
Chor es muy agua. Es a la persona a la que más me ha costado encontrar un animal, y en verdad no me convence el que le asigné. Es agua. Si hay una bajada, se precipita hacia abajo, si hace frío se congela o se evapora con el calor. Si debe llover, cae desde lo alto por pura física y si se convierte en cascada erosiona la piedra con sus millones de gotas. Chor es río, es manantial, es un iceberg. Es lo que debe ser en cada momento, sin forzar nada, sin buscar nada en contra de lo que las circunstancias propician. Admiro su manera sosegada y fluida de vivir.
Hoy hablo de él porque lo echo de menos. Pronto volveremos a estar físicamente juntos. Mientras tanto, te quiero tanto como siempre. Hasta pronto.