
Amado:
¿Qué puedo esperar de ti? Cada vez creo más en el sistema de retroalimentación que los seres humanos nos inventamos para comprender tu realidad.
Hay tanto que deseo hacer contigo y que no sé si me brindarás...
¿Qué soy? ¿Qué puedo ser? Me debato entre un imposible mejunje de destino y libre albedrío. Creo que el primero es una superstición, el segundo un ideal. Hay tanto que desde nuestra engendración nos condiciona... No estoy segura de si creer en el hado, por su religiosidad. Sí que creo en la actuación, dentro de unos límites. ¿Es eso libertad? ¿Cuáles son, pues, mis límites? ¿Dónde nos llevará tu viento?
Quiero respirarte, comerme todas las hojas de los suelos de tus rincones. Quiero acceder a tu primitismo, a tu originalidad corrupta por la mente humana. ¿Cómo hacerlo? No sé cómo atreverme a sumergirme en tus brumas. Tu claridad es tan engañosa... Sólo sé que te amo. Te adoro. Eres la verdad y la belleza, en un sentido único. Déjame besarte.
Sabes que mi existencia se basa en la admiración de tu movimiento. Eres cíclico y longitudinal. El tiempo existe y no existe para ti. Tu desarrollo efímero es eterno. La mayoría de las cosas que observo son artificiosas, hechas por nosotros, los hombres. ¿Cómo acceder a tu esencia?
El arte es lo más natural que encuentro en nuestra raza, aunque sea algo construído. No puedo alejarme de mi condición de ser humano, así que debo aprovechar lo que el arte me brinda para acercarme a ti. Tú y tus condiciones habéis creado a las culturas.
La música, el barro, las representaciones de deidades que simbolizan tu orden natural. La voz, los sonidos, la poesía. Las hojas rojas, el crepúsculo, las lejanas constelaciones. El olor de la noche, las medusas bailando, el grito, el galope, el incienso. Las granadas, las letras, los ojos, la baba de caracol. Los granitos de arena, las cuevas de cristales, las plantas carnívoras, las burbujas, la putrefacción.
Quiero aprender de la inocencia de nuestros antepasados cuando te miraban. Necesito respetar tu equilibrio, quitándome el cuerpo de humano y recobrando la forma animal. ¿Por qué hemos evolucionado alejándonos cada vez más de tu seno?
No dejes que me desoriente como a muchos otros les ha ocurrido.
Quiero abrazar tus desiertos, no dejes que me engullan sus dunas.
Tú eres mi dueña. Permíteme, ¡oh!, permíteme gozar de ti.
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