martes, 2 de noviembre de 2010

Muchos siglos atrás.

Hace dos días pude observar las olas acariciadas por el traquilo mar nocturno, iluminadas por el resplandor de la luna, que se cuela, sin discriminación alguna, tanto en las cuevas erosionadas llenas de caracolas y esmeraldas perdidas, como entre las persianas corroídas de un hotel de carretera.

Me pregunto cuántas cosas preciosas habré tenido el placer de saborear a lo largo de mi vida. Se me viene a la cabeza la montaña de Guara al atardecer, vigilando como una orgullosa madre a su hijo verde extendiéndose por el valle. Puedo ver a una niña paralizada, más bien minúscula y ojerosa, admirando los brillantes regalos de arcoiris que misteriosos hombres habían olvidado bajo el árbol de plástico. Tal vez entre mis recuerdos está un enorme ruido, al golpear un montón de cosas muchas chicas aturdidas a la vez, y sonó, de repente, música primitiva.

Pero nunca nada había sido tan precioso como observar su cuerpo palpitante entre las sábanas.

¿Cuántas personas han descrito a su ser amado durmiendo? ¿Cuántas lo han hecho y se han sentido irremediablemente volcados a ser un mero observador de la belleza del cuadro más hermoso en el mundo? Nadie jamás podrá plasmar la rítmica quietud de la criatura durmiente, al igual que resultaría inutil encerrar en una melodía el sonido de las hojas cosquilleadas por el viento. Como no se puede describir la inmensidad del universo ante tus ojos, con las estrellas titilantes en el cielo de verano o la sensación que tiene entre las plumas un águila navegando bajo las nubes.

Y así, temblando para controlar mi respiración, estaré condenada al desbordamiento de lágrimas y sonrisas reprimidas para la eternidad. Pues el mundo se redujo a él... Y ahora, no sé si este realidad es la verdadera, pues la otra era demasiado bella como para tornarse en una lenta y lejana estrella fugaz. Tú. Eres ese pedazo de luz en el que me desintegro. Aquí está todo tintado. Te apresaré siempre en mis recuerdos inmensamente dormido y presa de ti eterna seré por ello.

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