La idea que tengo de vida no es la de sobrevivir, ni la de tener una existencia plena llena de éxito. No quiero que nadie me recuerde al morir, no es ese mi propósito al menos. Tampoco me gustaría dedicar mi vida a hacer una buena acción, a devolver en forma de amor a Dios la vida que supuestamente me ha dado. No sé qué clase será ese regalo que dicen que Dios te da, si luego se la debes devolver en forma de libertad. Por suerte, no me siento atada a nada, a ningún ente divino, moral, a mis orígenes... No me siento atada a nada más que a determinadas personas y al principio bajo el que se rige cualquiera de mis acciones: Caminante no hay camino, se hace el camino al andar... Sé que de esta manera terminaré mi historia tal cual es. Una historia. Historia...¿qué más hermoso y humilde hay que el recorrido de un ser humano, dentro de la especie, de todas las especies, de todo el mundo, de todos los momentos de la historia, del universo?
En unas horas me iré de viaje.
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